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Leonard Dunkelheit
Leonard "Luca" Dunkelheit by MsAnnThrope
Aspecto de Leonard.

Créditos: MsAnnThrope

Nombre:

Leonard.

Apellido:

Dunkelheit.

Apodo:

Luca.

Edad:

25 años.

Altura:

2m.

Peso:

Entre 85Kg y 87Kg.

Alineamiento:

Neutral-Malvado.

Leonard Dunkelheit es una persona que pasó por un martirio de educación hasta que tuvo la mayoría de edad. Corrompido por los duros tratos de su padre, su psique dio un giro tornándolo enfermo mental.

Su historia es para mayores de 18 años por nombrar temas maduros como la violación, por ejemplo. Si lo lees, lo haces bajo tu propia responsabilidad.

Crónica de un martirio:

AÑOS: 01 – 02 – 03.

Año 01: Ventormenta se encontraba asediada por un nuevo enemigo. Pieles verdes que traían destrucción hacia sus puertas. Luego de destruir casi la totalidad de Bosque de Elwynn Sur, ahora se encontraba a las afueras del Reino con sed de sangre. El panorama era caótico, la muerte desfilaba por los bosques que una vez brillaron por el sol y ahora lo hacían por el fuego. Lo cierto es que la familia Dunkelheit, unos nobles que habían ganado renombre a través de ayudar al pueblo, ahora se encontraban huyendo de la ira incontrolable de aquellas cosas, que a simple vista parecían bestias. Se refugiaron en los cuarteles mientras los soldados daban su vida para proteger lo que era suyo. Allí vivirían hasta que todo termine.

Año 02: La guerra da por finalizada momentáneamente, dejando un saldo de varios muertos y destrozos. Aún así no pudieron con los ventormentinos qué, alejados de la cobardía, dieron batalla a esos humanoides que querían destruir sus hogares. Viveka y Bovan Dunkelheit poco a poco recobraron la paz que habían perdido con el tiempo. Ella se encontraba en la dulce espera del que sería la cabeza de la familia cuando ellos murieran; ansiaban que fuera un varón porque tenían la creencia de que, por alguna razón, sería mejor para dirigir la Casa.

Año 03: Viveka rompe bolsa; el señor Dunkelheit desesperado corre en busca de una sacerdotisa para que realice el trabajo de parto. Una vez encontrada, ambos corrieron hacia la casa nobiliaria y rápidamente la muchacha se puso a realizar lo que mejor sabía hacer. Luego de un par de horas nacieron dos niños iguales, sólo se distinguía por su sexo. Ambos eran pálidos, ambos tenían los ojos de color negro y sus pupilas no se veían. En ese preciso instante, el Conde Bovan comenzó a desarrollar cierto miedo por lo que había engendrado, pero simplemente lo disimuló bastante y acompañó a su esposa durante todo el día. Por su parte, ella no veía nada extraño con ellos, pero estaba desconforme con haber tenido a una niña, en realidad ella sólo quería un niño y ese sentimiento era mutuo para con su esposo. Agneta, la muchachita pálida de ojos y cabellos negros estaba destinada a ser ignorada, a no recibir amor y a ser vista con indiferencia.

AÑOS: 04 – 05 – 06 – 07 – 08 – 09 – 10.

Año 04: Ventormenta se encuentra nuevamente atacada por los humanoides de piel verde y esta vez, mediante el asesinato del Rey Llane Wrynn a manos de Garona, una semi-orca infiltrada, pudieron ingresar a la Ciudad y comenzar a arrasarla. Los días pasaban y cada vez se encontraba más destruida. La familia Dunkelheit se encontraba nuevamente en los cuarteles y no sabían cuánto tiempo más podrían aguantar, pero presentían que la muerte ya no les era ajena y que podría ser su final en cualquier momento. Agneta y Leonard no se enteraban del panorama, pues no tenían prácticamente ni un año y estaban continuamente junto a los demás bebés en la zona de evacuación. Pero los ventormentinos no estaban solos en esto, tenían aliados y Lordaeron era uno de ellos. Desde las frías tierras llegó un anuncio de evacuar a todos hacia allá, que el rey los recibiría y les brindaría una luz en tanta oscuridad. El Conde Bovan, aprovechando su renombre por pertenecer a la alta nobleza, comenzó a mover hilos para conseguir lugar en uno de los primeros barcos que zarpaban y así subir a toda su gente en él, además de dinero y los papeles de su título. Era el primer respiro luego de tantos meses de incertidumbres y dudas.

Años posteriores: Leonard y Agneta fueron creciendo en una casa que Viveka y Bovan hicieron construir a las afueras de Rémol. Aún con el título nobiliario, usaron el dinero que se habían llevado en la evacuación y contrataron albañiles que tardaron bastante tiempo, pero ni bien el hogar tuvo sus primeras paredes y techo, ellos se mudaron. Hasta los cinco años todo fue normal para los niños que jugaban juntos siempre, pues no tenían amigos y sus padres no se esforzaban por trazar lazos de amistad con los pueblerinos del lugar. Su madre se encargaba de decorar los hogares de otras familias y su padre hacía lo que mejor sabía: hacer negocios. Aún miraba a sus hijos con recelo y en el fondo les temía. Se negaba a creer que estaban corruptos, pero no descartaba la idea.

Luego de que el muchachito alcanzó la edad que Bovan creía conveniente para educarlo, comenzó el verdadero martirio. Con sólo cinco años de edad debía aprender a comportarse como un señor, a caminar correctamente e incluso a leer. Su temerario padre al ver que algo no le salía, simplemente lo golpeaba, muchas veces tirándolo al suelo. Agneta por su parte, no sería educada en lo más mínimo, pues no planeaban nada con ella y se avergonzaban de haber tenido una niña. Los golpes del Conde se atribuían a que quería sumirlo a su voluntad porque pensaba que algún día iba a perder el control de ese “demonio” que había engendrado. El pobre niño se criaría en dolor y sufrimiento. Los llantos pronto dejarían de existir y los problemas psicológicos saldrían a la luz.

AÑOS: 11 – 12.

Año 11, Lordaeron: Por fortuna o por desgracia, los Dunkelheit volverían a mudarse nuevamente. No se sentían cómodos viviendo ahí y sentían cierta hostilidad hacia ellos de parte de los campesinos que no veían bien su casa tan ostentosa en un pueblo tan pequeño como Rémol. Leonard seguía siendo maltratado y Agneta ignorada.

A Lordaeron llegó la noticia de que Ventormenta estaba reconstruida y que los pueblos vecinos estaban en la misma situación. “¿Qué mejor lugar para mudarse que nuestros orígenes?” Pensó Bovan. Resulta que el señor tenía varios socios ventormentinos que emprenderían rumbo hacia su antiguo hogar para rehacer sus vidas, pues donde ahora se encontraban no era de su agrado. Esto hizo que la decisión sea más fácil. Él hizo conocer su idea a Viveka y a las pocas semanas tenían su equipaje listo para irse, así como también la casa vendida. Los niños no tuvieron que despedirse de nadie, eran ajenos a todo el mundo y su existencia no se conocía. Los señores se despidieron de sus conocidos y luego de pagar el viaje zarparon rumbo a su antiguo Reino.

Año 11, Ventormenta: Llegar fue como un reencuentro con un viejo amor para Viveka y Bovan. Ambos amaban el lugar que los vio conocerse y prosperar. Pero no todo era color de rosa, ya no podían seguir viviendo dentro de la ciudad, pues no tenían demasiado dinero para hacerlo y vendiendo su casa de Lordaeron tampoco ganaron demasiado. Lo cierto era que los Dunkelheit eran de alta cuna, pero ahora no tenían dinero suficiente ni para una mansión. Aún así, el señor no era estúpido y tenía conexiones. Además de que recordaba muy bien quién le debía dinero, o quién debía devolverle cierto favor. La familia se hospedó en una de las mejores posadas de la ciudad y el Conde se puso a trabajar arduamente para reunir el dinero suficiente para la compra de un terreno no tan grande, algo pequeño que expandiría con el tiempo, pero que de momento que le sirviese para edificar mientras la dama se encargaba de relacionarse con otras mujeres nobles y conseguir información útil para su esposo. Al parecer cuando se trataba de poder y dinero, ambos dejaban de ser los bondadosos Dunkelheit.

Agneta y Leonard en ese momento fueron conocidos por varios y por primera vez en ocho años experimentaron lo que era salir al “mundo exterior”. Los pequeños quedaron maravillados y comenzaron a disgustarse aún más por la clase de vida que llevaban. Lo cierto era que ambos tenían una madures mental bastante impresionante para la edad que portaban en su cuerpo, pues él estaba siendo educado para ser un prodigio y ella simplemente aprendía de su hermano, además de que pasaba sus días sola.

Años posteriores: Realmente no pasó demasiado tiempo hasta que Bovan hizo algunos negocios con antiguos socios y consiguió una casa en la anteriormente denominada Grand Hamlet: Villa Oscura. Allí la transformaría en una mansión y construiría un establo. También, se dedicaría a comerciar como siempre había hecho. La penumbra y la hostilidad del lugar no le interesaban. Haría dinero y contrataría a algunos hombres para que lo protejan. Además, no necesitaba salir demasiado de su casa por lo que el peligro le iba a ser bastante ajeno. Y así fue como la familia Dunkelheit pasó de vivir en una posada de la Ciudad de Ventormenta a vivir en los alrededores de una villa azotada por los males. Bovan para ese entonces no había olvidado el tipo de educación que le estaba dando a su joven hijo, que iba aprendiendo a leer y escribir a los golpes. Golpes que iban empeorando con el tiempo y muchas veces eran dirigidos directamente a su mente en forma de palabras. Leonard iba desarrollando el trastorno psicopático a la vez que tanto sufrimiento le provocaba un trastorno de emotividad terrible.

El Conde Dunkelheit nunca había sido malo para actuar o ser carismático, de hecho esa era la clave de que sus ventas de lo que sea salieran bien. Un día vendía un equino y al otro día vendía un esclavo en la frontera de Tuercespina. Hubiera vendido a su propia hija de no ser porque no tenía la moral tan torcida que habría necesitado para hacerlo. Mientras tanto la dama Viveka se dedicaba a vivir la vida de noble despreocupada: se juntaba a conversar de los cotilleos de última hora, así como también a tomar té en las tardes. De vez en cuando traía información que facilitara algunas extorciones para su esposo y otras simplemente eran meras banalidades. No ponía atención en ninguno de sus dos hijos y dejaba que su hombre se encargara de la educación.

AÑOS: 13 – 14 – 15 – 16 – 17.

Año 13: Leonard ya tenía diez años para este entonces, y aún continuaba con su forma de vida basada en el aprendizaje mediante los golpes. Lo cierto era que, en cierta forma, esto le ayudaba a esforzarse demasiado para aprender algo y no cometer errores; porque así funcionaba su vida: fallo igual a maltrato físico o psicológico, que por cierto los últimos desde hacía ya bastante no le hacían daño. El niño sabía leer, escribir y contar bastantes números. Además este año, siguiendo las tradiciones familiares comenzaría a aprender el arte de la pintura, el comercio y la equitación.

Cierto día, Leonard observó por la ventana como dos huargos despedazaban a una muchacha y se quedó paralizado. Curiosamente no era de miedo, sino que de algo más lo que lo motivaba a ver semejante atrocidad, tal vez relacionado a los traumas que su padre había producido en él. Luego de que esas criaturas se fueran, la curiosidad lo envolvió. Resulta que siempre que podía, admiraba los hematomas que Bovan le producía, así como también todo aquello que le interesara de sí mismo; al parecer sentía cierta atracción por los misterios que esconde el cuerpo humano. Entonces el muchacho salió del calor de su casa para acercarse a la que ahora yacía muerta en el suelo y la observó detenidamente -impasible como aquel que está sentado en la orilla del lago pescando-. Al pasar escasos minutos de puro análisis a ojo, se arrodilló y comenzó a tocarla, indagando en lo que el físico esconde a la vista. Ese día, sus cuencas oculares grabaron esa imagen que quedaría en su memoria para toda la vida. Leonard había nacido especial y ese encuentro, sumado a los tratos de su padre, retorció su pequeña mente y provocó que la psiquis del muchacho de un vuelco para toda su vida. Pasaron ciertos minutos y una persona del lugar lo encontró. Le preguntaron quién era y él simplemente les dijo su nombre y apellido. Fue ahí donde los habitantes de Villa Oscura conocieron que la familia Dunkelheit tenía un primogénito. El señor que lo descubrió le limpio un poco, lo observó a los ojos y no pudo evitar sentir miedo. Enseguida lo llevó a su casa comunicándoles a los padres que él no había sido, pero que le echaran un ojo porque podría estar mal psíquicamente luego de ver tal cosa. Su padre así lo hizo y contrató a un especialista para que lo analizara. El hombre llegó a la conclusión de que Luca se comportaba así porque era demasiado curioso frente al cuerpo femenino o simplemente, en el peor de los casos, le atraía algo de los cadáveres. Ni el experto estaba seguro en qué tenía ese muchacho. Eso llenó de dudas a Bovan y, consecuentemente, empezó a temerle un poco a su hijo. Incrementó sus malos tratos y la exigencia. Grave error, la mente de Leonard se torció más y más, como si una especie de brujo estuviera dándole forma según sus ideales para crear un esbirro retorcido. A partir de esa experiencia, Leonard comenzaría a estudiar el organismo de los seres vivos de formas un poco excéntricas.

Años posteriores: Los hermanos van creciendo y aprendiendo el arte de pintar juntos. Pasaban todas las tardes encerrados en una habitación dibujando o simplemente tomando clases, pues Agneta también tomaba las clases. Los malos tratos dirigidos hacia Leonard no habían cesado, pero ahora él tenía una afición con la cual olvidar sus problemas y compartir momentos con su querida hermana.

Poco a poco, el amor fue floreciendo entre los dos y ya desde muy pequeños no se veían como hermanos de sangre, sino como hombre y mujer.

Luca y Agneta, con quince años ya cumplidos, pasaban todas las tardes encerrados en una habitación pintando cuadros. Era la pasión de ambos. Les encantaba sentarse con el pincel en mano e inventar lugares fantásticos o posar para que uno de los dos lo pintara al otro. Ella se desnudaba frente a él para que pudiera hacerlo. Pero, la muchacha escondía ciertas intenciones, no eran un simple desnudo artístico. Pretendía seducir a su hermano y no en vano, a él le costaba mucho disimularlo. En realidad todavía no había notado las intenciones de ella. Una tarde, luego de terminar la obra de arte, él se acercó para mostrársela y fue ahí que la adolescente se decidió besarlo. Sin recibir resistencia alguna, ambos se desnudaron y se recostaron en la cama dónde hicieron el amor cómo habían aprendido de los libros avanzados que tenían que leer siempre por pedido de sus padres. Lo que no sabían en ese momento, era que alguien los estaba oyendo detrás de la puerta, era la sirvienta que les llevaba la merienda. La mujer enseguida corrió a notificar de todo a Bovan y el señor irrumpió en la habitación, le dio una tunda a Luca, cogió de la mano a Agneta y salió. El hombre se la llevaría exiliada a alguna parte lejos de ahí.

AÑOS: 18 – 19 – 20.

Año 18: Leonard ya tenía quince años. Su pubertad había sido turbia y la adolescencia amenazaba con empeorar. Estaba obsesionado por Agneta y dentro de él sentía deseo por ella. La adolescente, por su parte, estaba enamorada de él pero no de forma enferma.

Para ese entonces, Leonard había comenzado sus estudios en el organismo hacía ya dos años. Inició matando animales pequeños y practicaba los cortes con la daga. En un principio no pudo evitar hacer un desastre, pero con el pasar de los meses, iba mejorando considerablemente. De vez en cuando, salía del calor de su hogar para ir a comprar libros de medicina o que tuvieran algo del cuerpo humano a los comerciantes que visitaban Villa Oscura; siempre haciéndolo a escondidas de su padre, pues no deseaba recibir más palizas o maltratos de los que ya recibía, que por cierto ya no le molestaban y desde hacía un tiempo habían comenzado a ser con un látigo. El muchacho llevaba a cabo sus análisis detrás del establo de su casa, donde nadie podía verlo. Una vez finalizaba, los enterraba o los tiraba lejos. Anotaba todo en un libro que luego escondía entre los arbustos del lugar porque sabía bien hasta donde limpiaba el jardinero.

Bovan estaba pendiente de que su hijo fuera un prodigio y el miedo soportado lo terminó enfermando de la mente. El señor pasaba sus días con la paranoia de que Leonard había sido ungido corrupto y que si no lo mantenía calmado a latigazos, este despertaría y la familia Dunkelheit correría peligro. Realmente no era una creencia digna de alguien con educación noble, pero se había dejado llevar por los comentarios de los pueblerinos, además de que tenía presente siempre el hecho de que habían encontrado al niño hurgando en un cadáver y el especialista jamás supo explicar porqué. También, desde hacía tiempo, el pequeño tenía la mirada vacía, como si no tuviera ninguna clase de sentimiento, a la vez que sus ojos negros miraban con intensidad tal que parecía que, en vez de mirar a los demás, miraba a través de ellos. Lo cierto es que no podía asesinarlo, pues no deseaba perder al heredero de la casa ni mucho menos que Agneta tomara su lugar. Viveka vivía su vida despreocupada de su esposo e hijos. Se juntaba todos los días a conversar con las demás damas de lugar acerca de banalidades. Las señoras criticaban a los demás nobles y hacían correr cotilleos acerca de los hombres de las familias. Agneta, por su parte, vivía felizmente su vida de ignorancia. No se preocupaba por el amor que no le brindaban, simplemente estaba en esa casa para acompañar el martirio de su hermano y las clases de pintura. La muchacha no estaba triste en lo más mínimo, ya se había acostumbrado…

Cierta tarde, mientras Leonard se encontraba retratando el cuerpo desnudo de su hermana por una recomendación del maestro, ella comenzó a decirle halagos relacionados tanto con su físico o su mente. El muchacho la escuchaba indiferente, la verdad era que no le hacía ni bien ni mal, simplemente reafirmaba los deseos de poseerla. Entre palabra y palabra, Agneta terminó confesándosele y él se salió de control, nunca antes le habían dicho eso y ya estaba harto de pasar día a día sin tener nada con la hermosa mujer que se había criado a su lado. Tiró todo a un costado y se abalanzó sobre la muchacha con bastante rudeza, pues ya medía 1.8m a pesar de ser solo un adolescente. En un principio, Agneta comenzó a gritar, pero enseguida fue silenciada con una mano en su boca. Nunca se esperó que su hermano fuera semejante bestia o que tuviera contenida tanta ira. Él, luego de forcejear un poco con ella, arrebató su virginidad actuando como una bestia en celos. El mundo de Agneta de repente se vino abajo y la depresión invadió su mente. Pasaron varios minutos y pudo gritar desesperada pidiendo ayuda, y Bovan que se encontraba muy cerca de la habitación, entró y vio la imagen que quedaría marcada para toda la vida en sus retinas: el gesto de su hijo mientras tenía sexo, era propio de un desquiciado. No dudó ni un segundo en darle latigazos para que la suelte y, lejos de ser suficiente, tuvo que recurrir a los golpes de puñetazos, dejándolo prácticamente inconsciente contra el suelo. Llamó a su vasallo de confianza e hizo que se llevaran a Agneta lejos, que no debía ver a su hermano nunca más. La muchacha temblaba de miedo y su gesto reflejaba dolor, no sólo por lo que acababa de ocurrir sino porque el responsable había sido el amor de su vida. Aquella tarde marcaría la vida de Leonard para siempre, no sólo porque su padre cambiaría la forma de educarlo, sino que el vacío en su pecho se acentuaría y comenzaría a parecerse lo más cercano a un cadáver en vida que se haya visto nunca.

Años posteriores: Leonard seguiría sus estudios, pero no enfocados a conocer los misterios que esconde el organismo, sino que a métodos de mantener a alguien vivo bajo tortura sin matarlo, o cortes que no dañen los órganos para no matar sus víctimas tan de repente. Eso sí, aún era con animales. Esto se debía a que en un futuro le haría pasar la peor de las torturas a su padre, además de que con el tiempo terminaría sintiendo cierto placer al causar daño.

AÑO: 21.

Año 21: El Conde Bovan integraba mucamas a su casa con bastante frecuencia. Las iba cambiando según le parecían correctas para lo que representaba la familia frente a los ojos ajenos. Una bella adolescente de dieciséis años comenzaría a ejercer el trabajo de cocinera, su nombre era Judith. Esto estaba planificado desde un principio: el señor Dunkelheit quería “experimentar” con su hijo poniéndolo cerca de una muchacha agraciada en aspecto e inexperta. El miedo lo llevó a querer ver la “verdadera forma” de Leonard y tratar de curarlo, pues un heredero corrompido no significaba nada bueno.

Leonard ya tenía dieciocho años y sus estudios en los métodos de tortura marchaban bien. Desde hacía poco comenzaba a emplear métodos sofisticados y, a pesar de su rudimentaria forma de aprendizaje, iba haciéndose culto en lo que le serviría. Sus conejillos de indias eran animales, pero él disfrutaba de hacerlos sufrir sin matarlos, analizando los comportamientos de algo vivo frente al dolor. Poco a poco su curiosidad fue aumentando y necesitaba probar lo que sabía con un humano, sin embargo no era el momento.

Judith cocinaba junto a otras empleadas del lugar que la trataban de mala manera porque estaban celosas de su belleza juvenil. Ella, por su parte, había sido pobre toda su vida y simplemente deseaba ayudar a sus hermanos pequeños con el dinero que cobraba de sueldo, entonces unos malos tratos eran simplemente un mal menor. Aún así, era una mujer que guardaba todo lo malo dentro para explotar en lágrimas de frustración y tristeza cuando nadie la veía; o al menos eso era lo que ella creía… Cierta tarde, mientras se encontraba sollozando muy cerca del establo escuchó un ruido proveniente de atrás: un alarido de dolor apagado de lo que parecía ser un perro. Lo cierto era que esas cosas eran algo común en Bosque del Ocaso, pues los necrófagos o las bestias del solían matar a los animales dóciles para alimentarse. Pero era una mujer que amaba a las mascotas y no podía irse de ahí sin ver siquiera que estaba ocurriendo. Tragó algo de saliva y caminando a pasos lentos rodeó el edificio hasta poder asomar su cabeza por uno de los costados. En ese preciso instante vio al pobre cachorro sin una pierna y colgado en la pared, con una bolsa en la cabeza atada al cuello que no lo asfixiaba, pero que silenciaba sus dolorosos quejidos. Judith quedó en estado de shock y dos manos grandes en su cuello la durmieron para despertar atada junto a los caballos con apenas una tenue luz de vela que iluminaba el lugar. Intentó gritar, pero fue silenciada por un pañuelo en su boca. Frente a ella una figura alta y oscura se alzaba erguida, como si fuera una sombra. Los ojos de la muchacha comenzaron a humedecerse y sus piernas temblaban. Leonard ya tenía con quien experimentar, pero curiosamente no estaba sólo sino que Bovan observaba desde no pudiera ser visto por su hijo. En ese preciso instante comenzó los estudios que tanto había querido hacer con humanos, así que dejó sus afiliadas herramientas en el suelo y comenzó a realizar pequeños cortes en la piel de la pobre adolescente, que sólo liberaba gritos ahogados de dolor. El Conde se petrificó y quieto en su lugar esperó que su primogénito revelara su “verdadera identidad”. Éste, sin embargo, continuó impasible realizando el procedimiento y su ritmo cardíaco se aceleraba a la vez que su respiración se tornaba inestable; al parecer causar ese tipo de daño a alguien lo extasiaba. Terminó de escribir todo lo que le interesaba, volteó a Judith que se encontraba en mal estado mental por semejante martirio, y comenzó a violarla como había hecho antaño con su hermana, sacando la bestia que tenía dentro. Esto dio por resultado que la muchacha se diera por vencida y apagara su mente, quedando traumada para el resto de su vida. El Conde Dunkelheit ese día vio lo que tenía como hijo y el miedo creció en su mente, volviéndolo loco. En sus delirios creyó que si continuaba educándolo a los golpes jamás estaría en problemas, además de que si saciaba el deseo de Leonard podría mantener a la bestia calmada. Pasaron varios minutos y el martirio de Judith llegó a su fin. Pero ella ya no estaba ahí, era un cuerpo inerte con la mente destrozada; no hablaba y su mirada no enfocaba. Leonard en ese preciso instante suspiró complacido con lo que había logrado y observó hacia atrás, notando a su padre que lo miraba. Se mantuvo erguido y en silencio mientras que Bovan se acercó lentamente con cierto gesto desquiciado. El hombre analizó el estado de su mucama y le dio un golpe en la cara a su hijo que ahora era bastante alto. -Hijo mío… estás corrupto y tú no tienes la culpa de ello… Disculpa que te maltrate, pero es la única forma de mantenerte tranquilo…- Musitó Bovan Dunkelheit recibiendo un simple gruñido por respuesta. –Judith, mi cielo… Espero que sepas perdonar…- Ahora el señor acariciaba el rostro herido de su empleada. –Mi hijo Leonard está corrompido por fuerzas demoníacas… Al principio yo no lo quería creer, pero sus comportamientos me mostraron eso… Judith, espero sinceramente y de todo corazón que lo perdones…- Agregó para luego coger una de las herramientas y asesinarla, acabando con la vida de una joven muchachita que sólo había tenido la mala fortuna de estar en el lugar equivocado.

Luego de aquel día, Bovan tuvo que mandar a dar en adopción a los hermanos de Judith, usando una gran suma de dinero y a partir de que ciertos contactos lo ayudaron sin hacer preguntas. A las demás sirvientas les dijo que la despidió y ellas no emitieron queja alguna, pues estaban conformes con ello. A partir de entonces, el señor se pondría a buscar una muchacha adolescente que pudiera desaparecer sin que nadie se preocupase.

AÑO: 22.

Año 22: Bovan hace cierto negocio con Albert, un experto en la salud bucal que había venido de Gilneas, un reino humano lejano que tenía avances en la medicina. Resulta que Leonard tenía algunos dientes mal ubicados y simplemente necesitaban ser arreglados para que no entorpecieran su imagen. El gilneano acudió al hogar con una sonrisa reluciente y comenzó a atender al muchacho de ahora diecinueve años, a la vez que conversaba acerca de cotilleos con su padre. Era realmente un señor muy extraño que parecía conocer un poco de todos los nobles del lugar, pero sabían poco y nada de él. Lo que sí era seguro, era que vivía en las afueras de Bosque del Ocaso, pero que su casa lucía abandonada. El joven Dunkelheit sintió curiosidad y de ahí en adelante comenzaría a visitar su hogar a menudo para simplemente conversar de banalidades.

Una noche de tinieblas como todas, Albert y Leonard se encontraban conversando en la casa del primero: -Leonard Dunkelheit, heredero de la casa Dunkelheit y del título de Conde de tu padre, ¿quieres ver un secreto? Creo que sí…- Dijo Albert. -Uhm… Sí- Replicó Leonard sin demasiado interés. El señor lo guió hacia un armario que abrió para luego correr las maderas del fondo y bajar unas escaleras junto al muchacho. El ambiente ahí abajo era más frío que arriba y estaba tenuemente iluminado por velas. Olía a alcohol y otros olores de viales alquímicos desconocidos para el olfato del que ahora iba en calidad de turista. Resulta que estaban en un laboratorio: en las paredes habían repisas con dentaduras de animales y humanos, dibujos de las partes de la boca, proyectos y todo tipo de escritos sobre la medicina dental. En una parte oscura que escapaba de la tenue iluminación había un bulto oscuro. En principio Leonard lo atribuyó a un mueble, pero luego Albert le mostró que no era así, que en realidad era un hombre que había secuestrado cuando pasó por Villa Oscura para ir a Tuercespina. Lo usaba para hacer experimentos y resulta que ese instante se estaba dedicando a implantarle colmillos de animales en la boca. Esto no sorprendió al Dunkelheit, pero sin embargo le dio algo de curiosidad. Luego de seguir la conversación y de que el señor le mostrara lo que le hacía a su rehén, Leonard se fue a su casa y a partir de ese momento volvería al menos una vez a la semana para tener charlas y tal vez aprender alguna o que otra cosa.

AÑO: 23 – 24 – 25 – 26 – 27.

Año 23: Bovan Dunkelheit siguió con el mismo patrón de educación de su hijo, además de buscarle una nueva mucama adolescente que rescató de la pobreza de Ventormenta. Leonard para ese entonces había comenzado otro tipo de aprendizaje, aunque este era más práctico que teórico. Inició sus ejercicios físicos para incrementar su masa muscular aprovechando su gran estatura. Pensando su plan, se le había ocurrido que necesitaría valerse de fuerza para ser independiente algún día. Su padre no se opuso a esto y simplemente admiró la dedicación de su hijo por mejorar su cuerpo.

Este año había comenzado de forma algo turbia, pues no hacía nada que Leonard había violado y torturado a una pobre adolescente. Bovan mantenía su boca cerrada y en su mente intentaba controlar el miedo que sentía por su primogénito. Cada día analizaba sus comportamientos y esperaba pacientemente tener que reemplazar a la nueva muchachita de quince años que había empleado.

Además de la fuerza, Leonard también tendría que ser diestro en algún estilo de combate porque los nobles de la familia, a pesar de ser mercantes, debían aprender a valerse por sí mismos si la situación ameritaba el uso de las espadas. Fue por eso que su padre pagó a un instructor para que lo ayude en el arte del combate con la espada bastarda, pues era un arma que se aplicaba al tipo de habilidades que tenía el heredero de la casa. Esta arma no era ni un mandoble ni una espada larga como tal, era simplemente una híbrida liviana que permitía tanto los estoques como los choques contra la defensa enemiga. Lo cierto era que luchar con algo así hacía ver a Leonard ciertamente elegante y no como un simple bárbaro.

Años posteriores: Leonard se dedicó enteramente a mejorar su cuerpo y a aprender el arte de la espada. Además, continuó sus visitas a Albert y en más de una ocasión dejó que el desquiciado dentista le enseñe acerca de la medicina dental. Con el tiempo desarrolló interés por las prótesis de colmillos. Viveka siguió con su vida sin prestarle demasiada atención a su familia. Realmente fue una madre ausente en toda la regla. Bovan continuó con los malos tratos y con su demencia. Poco a poco fue transformándose en alguien más introvertido y paranoico. No quitaba un ojo de su hijo ni de la mucama quinceañera que había contratado.

AÑO: 28.

Año 28,Villa Oscura: Este año marcaría un antes y un después en la vida de Leonard. Sería uno en el que lograría muchas cosas y de la experiencia aprendería que en realidad no está tan solo en el mundo, que hay muchos más como él.

Tarde en la madrugada, despertó con cierto presentimiento en su interior. Quizá su subconsciente le avisaba que era hora de actuar. De dejar atrás todo lo que lo hacía ser Leonard y transformarse en Luca, un seudónimo que utilizaría de allí en adelante. Se vistió con ropajes negros que a su criterio representaban su interior, y fue derecho a la habitación de sus dormidos padres. Al llegar ató a Bovan a la cama; el señor despertó al estar siendo atado y sorprendido por lo que ocurría intentó gritar, pero fue en vano, nadie los escucharía porque la casa era demasiado grande y ellos dormían al final de un pasillo al que nadie iba hasta cierto horario en la mañana. Además el joven Dunkelheit rápidamente le puso un pañuelo con trapos dentro de la boca. Viveka abrió los ojos y una mano selló sus pedidos de auxilio a la vez que se encontró con la mirada intensa de su hijo. Ella intentó gritar pero una daga cerca de su cara la hizo estarse callada. -Esperé mucho tiempo para este día… Ya me estaba hartando de tus golpes… padre.- Dijo Leonard estando sobre su madre mientras clavaba su vista sobre Bovan. Éste simplemente emitió quejidos. –También de que hagas la vista gorda… madre.- Añadió recibiendo una mirada de terror como réplica. -Me vengaré por todo lo que me han hecho…- Dijo el muchacho de ahora veinticinco años como últimas palabras. En ese preciso instante rasgó el vestido de dormir de su madre y repitió por tercera vez lo que antaño le había hecho a su hermana y a Judith. Sacó toda la ira que tenía guardada dentro mientras que su padre presenciaba tal acto. Se encargó de mantenerle la boca fuertemente tapada para que no emitiera grito alguno. Bovan en ese entonces alcanzó una demencia que quebrantó su mente y apagó sus sentidos, quedando en estado de shock. Nunca se hubiera imaginado que pasaría tal cosa. Viveka simplemente contorsionaba su cintura violentamente y apretaba los ojos con fuerza, más por el trauma de estar siendo violada por su hijo que por el dolor. Al cabo de media hora Leonard aún no había alcanzado el éxtasis y ya no disfrutaba de lo que ocurría. Le parecía increíblemente raro y comenzó a tener dudas en su cabeza que hicieron temblar un poco su estabilidad. No le dio demasiadas vueltas al asunto y terminó por apuñalar a su madre en el cuello varias veces, acabando con su vida. Ahora seguía Bovan… El muchacho abrió un morral de cuero que traía consigo y lo dejó sobre la cama. Enseguida desnudó a su padre y comenzó a practicarle cortes en la piel que luego usaba para echarle sal arriba. Esto provocó un increíble dolor en el señor, haciéndolo salir de su estado de shock para exclamar alaridos ahogados por su garganta. Luego de un largo rato de estar así comenzó a desmembrarlo lentamente usando su espada bastarda; era hora de usar lo que había aprendido en su aprendizaje de anatomía y torturas. Lo pudo mantener con vida alrededor de una hora hasta que por fin murió. Era hora de esconder la evidencia y qué mejor forma de hacerlo que destruyendo su casa. Acercó velas a las sábanas y cortinas para luego salir de allí y recostarse en su cuarto a esperar que comenzara a arder. Esperó hasta que sitió olor a quemado y se desvistió para dar aspecto de recién levantado. Salió corriendo de su cuarto y avisó a los pocos empleados del lugar para que corran afuera mientras él y los miembros de la Guardia Nocturna apagarían el incendio. El siniestro se salió un poco de control y no sólo quemó la habitación, sino que gran parte del pasillo también. Estuvieron largo y tendido para poder apagarlo y finalmente, luego de algunas horas lo controlaron. Pero estaba gran parte del hogar destruido y nada podía hacerse. Leonard se acercó a la habitación de sus padres junto al vasallo y otros milicianos para dar con los cadáveres calcinados. En ese momento se arrodilló en el suelo y tapó su rostro con ambas manos, fingiendo dolor. No pudo llorar porque no era tan increíble actor, pero dramatizó una tristeza bastante creíble. Además no era como si desconfiaran de él más allá de su piel blanca y sus ojos negros.

Semanas pasaron… Leonard hizo el papeleo pertinente para quedar como la cabeza de la familia y vendió sus tierras, transformándose en hidalgo. Lo había perdido todo, pero él se regocijaba en lo que había logrado. Era el momento de comenzar su nueva vida como Luca Dunkelheit con la fortuna que poseía.

Luca buscó asilo en la casa de Albert y lo recibió. Le contó todo lo que había hecho y el señor simplemente le felicitó. En su estadía en ese lugar descubriría algo muy curioso… Cierta tarde mientras se encontraba paseando en los alrededores, vio como unos murciélagos hematófagos bebían de la sangre de un cerdo que estaba en la granja de un campesino del lugar. Esto le llenó de curiosidad y realmente hacía tiempo que disfrutaba de ver la sangre. ¿Cómo será beberla entonces? Se preguntó. Al retornar al descuidado hogar se lo comentó al señor y éste le dijo que podría hacérselo saber, por lo que cogió un poco de sangre de su esclavo que aún mantenía y se la dio de beber. Esto hizo estallar el corazón de Leonard, incrementando su ritmo cardíaco y calentando su pecho. Sus ojos comenzaron a brillar tenuemente viéndose más vivos y experimentó la excitación que le vino la primera vez que violó a alguien. Albert supo ver a través de esto y le convenció de que si el muchacho le cedía la fortuna, él le implantaría unos colmillos para que pudiera hacer eso con alguna muchacha. El Dunkelheit extasiado aceptó sin dudarlo y se sentó en una silla para que luego de algunas horas de trabajo mecánico por parte del médico dental, tuviera una prótesis que debía cuidar o afilar en un futuro, pero que servían para su propósito. Le quedaron realmente bien y no le incomodaban ni para hablar ni para cerrar la boca. Luca se encargó de decirle que así los haga ya que se iría de allí, que lo había estado pensando y que se haría pasar por un mercenario en Villadorada, recomenzando su vida. Así fue como ahora realmente el hombre lo perdió todo y viajó rumbo hacia un nuevo destino lleno de experiencias que lo harían cambiar un poco como persona.

Año 28, Villadorada: Luca se instaló en la Posada Orgullo de León y se labró una reputación de mercenario. Aceptaba trabajos y se ganaba el pan del día a día además de continuar su entrenamiento. Hubo un tiempo en el que deseaba poder sentir, torturándose por su trastorno y creyendo falsamente que Agneta sería la cura para estos problemas. La buscó incesantemente pero no logró dar con ella. Las cosas de la vida lo llevaron a unirse a una organización que funcionaba por medio de la cadena de favores y que lo hicieron viajar a tierras desconocidas por él. Entabló charlas con personas extrañas e incluso hasta con una no-muerta. Si algo aprendió, fue que existen gentes muy curiosas allá afuera y que a él le encantaría conocerlas. Incluso llegó a decolorar su larga cabellera negra tornándola blanca con productos alquímicos para un encargo donde no debían conocerlo.

Cierta tarde en la posada, conoció a una bella hija de un noble, tenía los ojos color zafiro y esto hizo que le pusiera atención, pues le resultaban muy curiosos a la vez que bellos. Estuvo durante toda la tarde conversando con ella y descubrió cierta chispa de potencial en su mirada. Al parecer se sentía identificado con la muchacha porque habían tenido un pasado similar y compartían filosofías de vida. Su nombre era Innocenza y su apellido Belschner. La invitó a dar un paseo por el bosque y en los caminos que llevan a Páramos descubrió que ella sólo buscaba peones para poder cumplir con sus objetivos. Luca, que pertenecía a la organización basada en la cadena de favores, tenía eso que ella buscaba y se lo hizo saber, aunque su condición mental le hacía desconfiar. Aún así se arriesgó y recibió por respuesta una lealtad sin límites. Innocenza juró que haría lo que fuera posible para ganarse su confianza y él la guió hacia un claro donde la arrinconó contra un árbol. Clavó su intensa mirada negra y le explicó que ella sería de su posesión. La bella muchacha en ese instante tuvo algo de miedo y sentía como alguien realmente le imponía, tal vez por su mirada, tal vez por sus comportamientos. Luego de entender la condición que se le adjudicaba y aceptar, ella sintió una punzada de colmillos muy cerca de uno de sus hombros, a la vez que una respiración inestable y la presión del cuerpo de su “dueño”. Luca volvió a experimentar éxtasis y se mantuvo contra Innocenza bastante tiempo hasta que decidieron partir para luego encontrarse todos los días.

La organización citó a Luca a Bahía del Botín donde él asistió junto a su “esclava”. Allí conoció otros miembros que le resultaron mediocres y la misión patética. Sintió como si en realidad le tomaran el pelo. Decidió abandonar ese sitio y al grupo, aunque lo segundo jamás lo comunicó hasta el día de hoy. Una vez de vuelta en Ventormenta, en la posada donde se hospedaba Innocenza, ella le dijo que ambos podrían tener sus propios peones formando un imperio basado en el dolor y el sufrimiento. Que podrían conseguir todo lo que se propusiesen. Esa idea tentó al Dunkelheit y decidió comenzar a buscar personas parecidas a ellos para formar una nueva y seria organización. También se dio cuenta que el primer paso a dar sería el de declararse formalmente ante su padre como su prometido para que él dejara de hostigarla y buscarle pretendientes. Innocenza y Luca viajaron a Villa Oscura para presentarse formalmente como comprometidos y el señor Belschner aceptó sin dudarlo al ver que se proponía el único vivo de la que había sido una casa noble de alta cuna en sus días. Se comprometió a ayudar a la pareja con contactos para realizar los negocios que necesitasen. Además les reveló que los acompañaría Alma, una muchacha que trabajaría como guardiana de Innocenza. Luca no se opuso para nada pensando que podría ser el primer miembro de la organización, aunque eso estaba por verse.

Lo cierto es que Innocenza conoció al verdadero Luca y no huyó. Esto provocó que él se quede obsesionado con ella y la trate como una obra de arte. La bella mujer terminó enamorada y hoy en día viven juntos en la posada La Rosa Aurea de Ventormenta. Juntos organizan sus planes a futuro y comparten una vida de comprometidos que en realidad es una mera fachada. A pesar de que el Dunkelheit no puede sentir, se esfuerza por intentar descubrir si en realidad está enamorado de ella, aunque le sea imposible. Aún así descubrió que desea proteger a alguien y que por primera vez no necesita matar a una mujer que conoce a su bestia interior.

Año 28, Ventormenta: …

Características físicas y psicológicas:

DESCRIPCIÓN FÍSICA: Luca Dunkelheit mide 2m y pesa entre 85Kg y 87Kg, viéndose bastante esbelto y atlético. Sus manos son grandes y sus brazos largos. Tiene sus piernas más largas que su torso, lo que le permite ser bastante rápido corriendo.

De una palidez muy marcada. Ojos color negro y rasgados hacia los costados. Mirada intensa y vacía. Rasgos andrógenos: nariz recta y labios finos, llevando estos últimos casi siempre arqueados hacia abajo. Pómulos marcados y perilla no tan pronunciada hacia delante.

Su pelo es negro, largo y sedoso, le llega prácticamente hasta sus glúteos y siempre lo lleva alborotado. Le crece poquísima barba que suele afeitarse. El resto de su cuerpo es lampiño y porta cicatrices de latigazos en la totalidad de la parte trasera de su torso. Algunas llegan hasta su abdomen, naciéndoles desde atrás.

Su dentadura está perfectamente alineada y es de color blanco nieve, pero tiene dos colmillos afilados Aún así, no le incomodan para hablar ni para cerrar la boca, son del tamaño exacto. Gesticula muy poco con la boca escondiéndolos para ahorrarse los problemas.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA: A pesar de todo lo que le sucedió en la infancia, se mantiene bastante estable a nivel mental más allá de su psicopatía y la incapacidad que tiene de sentir. Esto último lo hace ser meramente un cascarón vacío que sólo logra experimentar lo más parecido a un sentimiento cuando se estimula externamente.

Está metido en su mundo la mayor parte del tiempo, pero si alguien le interesa será la persona más extrovertida del mundo. Oculta muchas cosas detrás de su imagen misteriosa.

Observa a las mujeres como si fueran cuadros, es decir que aprecia su belleza y si la encuentra, más que seguro que se los hará saber.

Es increíblemente curioso, generalmente hace muchas preguntas y observa todo lo que capta su atención. Considera que mientras más conozca, superior será.

Perspicaz y observador. Se toma su tiempo en pensar y está constantemente haciendo notas mentales de todos a los que analiza.

Orgulloso y acomplejado. Si cree que tiene la razón, pues la tiene.

Es extremadamente posesivo con Innocenza, pues ella ha sabido aceptarlo tal cual es y le obedece sin rechistar. La considera una especie de obra de arte y si alguien pretende meterle una mano encima se pondrá muy nervioso a tal punto de querer matarlo o cortarle una mano. Tal vez esta sea una forma retorcida que Leonard tiene para demostrar su amor a ella, a pesar de no poder sentir tal sentimiento.

Los maltratos de su padre lo transformaron en alguien sádico que disfruta de causar daño en los demás.

Bastante perseguido por su pasado, suele tener pesadillas donde revive los eventos antiguos relacionados con su infancia. Sin embargo, no tiene remordimientos de nada de lo que hizo.

TRASTORNOS DE SU PERSONALIDAD:

- Vampirismo = Leonard posee un trastorno parafílico de la personalidad que le produce excitación en su cuerpo al observar o beber sangre. Si ha pasado tiempo desde la última vez que tuvo el placer de deleitar su “sed”, saciando sus libidinosas necesidades, cualquier líquido de color rojo (como el vino, por ejemplo) podrían llegar a ponerlo un poco nervioso. Cabe destacar que no tiene idea de lo que es la cultura vampírica y no se considera un vampiro como tal.

- Trastorno antisocial de la personalidad: Psicopatía = La infancia dura debido a los abusos de su padre, además de las distintas experiencias que lo llevaron a maltratar desde animales y humanos, hicieron de Leonard un psicópata que no siente remordimientos y ve a los demás como meros objetos, despojándolos de sus derechos como seres. Aunque, de vez en cuando se esfuerza para lograr ver belleza en el arte o en una mujer a pesar de que le cueste bastante.

- Trastorno de la emotividad: Sensación de no sentir nada = Leonard se siente vacío por dentro, como si sólo fuera un cascarón. Le desagrada completamente no poder sentir afecto ni cariño por parte de nadie, y le resulta tortuoso el hecho de que a veces puede llegar a compararse con un cadáver. Sin embargo, si es estimulado de alguna u otra forma, puede llegar a experimentar odio, ira, rencor, excitación y hasta incluso miedo. Además, ha habido veces que sintió melancolía y tristeza.

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